El color ya no tiene una sola voz. Algunas marcas, con intención de crear tendencia, elaboran su propio manifiesto sobre qué color será el dominante en el diseño para 2026. Un ejemplo conocido es Pantone, con su “color of the year”. Por ejemplo, este 2026 “toca” el PANTONE 11-4201 Cloud Dancer, “un blanco ondulante impregnado de serenidad, que fomenta la verdadera relajación y la concentración, permitiendo que la mente divague y la creatividad respire, dando espacio a la innovación.”
En fin… lo que sí es cierto es que, en tema de cocinas, no se trata de aplicar el color del año, sino de qué color que te hace sentir en casa. Y más aún en una cocina que te acompañará durante años.
El discurso sobre el color en la cocina evoluciona claramente. Ya no hablamos de una única paleta dominante ni de un “color ganador”, sino de un escenario plural, más rico y coherente con la manera en que hoy se conciben los espacios domésticos.
Desde Naturia Kitchen compartimos una idea clave: las tendencias existen, aportan referencias y contexto, pero no deben condicionar una decisión tan estructural como el color de unos muebles de cocina pensados para durar muchos años.
Un consenso silencioso: colores que no gritan
Si algo tienen en común las distintas voces expertas que analizan las cocinas de 2026 es una cierta renuncia al estruendo cromático. El protagonismo se desplaza hacia tonos equilibrados, cálidos y fácilmente habitables, capaces de convivir con el día a día sin cansar.
Entre las gamas más mencionadas encontramos:
- Cashmere y beige cálido, como muestra la imagen de Universal Khaki de Sherwin-Villiams con matices suaves que aportan serenidad y sofisticación sin caer en lo neutro genérico.
- Tonos arena, piedra y tierra, muy vinculados a materiales naturales y a una estética atemporal.
- Verdes desaturados (oliva, musgo, salvia) que conectan con la naturaleza desde una lectura madura y contenida. Un buen ejemplo es el Hidden Gem de Behr
- Colores profundos como azules minerales, burdeos apagados, antracitas cálidos, utilizados de forma estratégica para aportar profundidad, no dramatismo. También encontramos un buen ejemplo con Silhouette de Benjamin Moore.
No son colores pensados para llamar la atención, sino para construir atmósferas.




Más importante que el color: cómo se usa
Otro punto de coincidencia relevante es que el color deja de entenderse como una decisión aislada. En 2026, el color establece un diálogo con el conjunto de elementos de la cocina: encimeras, maderas, iluminación, electrodomésticos integrados y arquitectura del espacio.
- En puertas y cajones, el cashmere, los arenas o los verdes suaves con acabados mates absorben la luz y evitan contrastes excesivos.
- En cocinas bicolor, se suelen reservar los tonos claros para los muebles altos y colores algo más profundos en los bajos, logrando estabilidad visual sin recargar el espacio.
- Las paredes y encimeras ayudan a modular la paleta. Paredes en tonos piedra o blancos cálidos permiten que el mobiliario destaque con naturalidad, mientras que encimeras inspiradas en la piedra, con vetas suaves y tonos neutros, actúan como elemento de unión entre muebles y arquitectura.
- En laterales, panelados y estanterías abiertas, la continuidad cromática permite percibir la cocina como un volumen integrado. Las estanterías, en particular, permiten introducir matices más ligeros (madera, tonos claros o el propio color del mueble) y aportan ritmo visual sin perder equilibrio.
- Finalmente, en los detalles como tiradores, perfiles gola o zócalos, el color aparece de forma sutil, con acabados oscuros templados o metálicos suaves que añaden profundidad y carácter sin convertirse en protagonistas.
El resultado es una cocina donde el color no impone, sino que acompaña, creando un espacio pensado para durar y para sentirse propio desde el primer día.


Tendencias sí, pero con criterio
Conocer las tendencias ayuda a entender hacia dónde se mueve el sector, pero no debería ser el punto final de la decisión. En Naturia Kitchen defendemos una aproximación más reflexiva: observar las corrientes actuales para extraer lo que tiene sentido a largo plazo, no para replicarlas sin filtro.
Una cocina no se cambia cada dos o tres años. Por eso, el verdadero riesgo no es quedarse fuera de tendencia, sino elegir un color que no conecte con quien lo va a vivir.
El color como experiencia emocional
Frente al concepto de “color del año”, cada vez cobra más peso una idea más honesta y duradera: el color que te hace sentir en casa.
Ese color puede estar alineado con las tendencias actuales… o no. Lo importante es que funcione con la luz real del espacio, con los hábitos cotidianos, con el ritmo de la vivienda y con la personalidad de quien la habita.
Cuando el color está bien elegido:
- No cansa con el tiempo.
- Se integra de forma natural en la vida diaria.
- Refuerza la sensación de calma, orden y coherencia.


Una cocina pensada para hoy… y para dentro de muchos años
El panorama cromático de 2026 es, sin duda, más interesante que nunca. Más plural, más matizado, más consciente. Pero esa riqueza solo tiene sentido si se interpreta con criterio.
En Naturia Kitchen entendemos el color como una herramienta al servicio del bienestar, no como una moda que imponer. Porque una cocina no debe responder a lo que se lleva este año, sino a lo que seguirá teniendo sentido dentro de diez o quince.
